Trump Alineado con Israel

Trump anunció el acuerdo para la normalización de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos el 13 de agosto y este 15 de septiembre se formalizó.

Poco después de ser elegido presidente, Trump designó a su yerno, Jared Kushner, como enviado especial para Oriente Medio con el encargo de negociar la paz entre israelíes y palestinos.

Ni Trump ni Kushner, un judío ortodoxo, han ocultado su alineamiento con Israel. Aunque Bessma Momani, experta en Oriente Próximo de la Universidad de Waterloo, en Canadá, cree que a quien de veras han querido seducir es al llamado «lobby israelí» que suele hacer grandes donaciones a las campañas políticas del Partido Republicano.

En esa línea, en diciembre de 2017, Trump hizo un anuncio sorprendente que sacudió el mundo árabe. El presidente comunicó que Estados Unidos trasladaba su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, ciudad que reconocía como la legítima capital de Israel.

El estatus de la histórica ciudad, sagrada para judíos y musulmanes, ha sido uno de los mayores motivos de fricción entre israelíes y palestinos.

Al reconocer la histórica reivindicación israelí, Trump indignó a los palestinos y rompió con la política que durante décadas habían mantenido gobiernos anteriores y la mayoría de la comunidad internacional.

Y algo similar ha sucedido ahora, los palestinos han vuelto a reaccionar con indignación ante el acuerdo de EAU y Bahréin con Israel, que han calificado de «golpe mortal» para la solidaridad árabe, según dijo el primer ministro palestino, Mohamed Shtayeh.

El jefe del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) también dijo que el acuerdo «asesta el golpe de gracia» a la iniciativa de paz árabe de 2002, que establecía que los estados árabes no reconocerían a Israel hasta el fin de la ocupación y la creación de un Estado palestino.

La gran incógnita es qué hará Arabia Saudita, la gran potencia regional. Riad ya emitió una señal cuando dijo que toleraría que los vuelos entre Israel y los Emiratos por su espacio aéreo.

David Makovsky, experto del Instituto de Washington para la Política de Oriente Próximo, detecta cambios internos en el mundo árabe que explican el nuevo signo de los tiempos.

«Al contrario de lo que sucedía hace 20 años, los países árabes sí tienen algo que ganar al establecer relaciones con Israel, sobre todo debido al papel que ahora juega Irán«, rival compartido de Israel y sus vecinos.

Como reveló el resultado de la votación de la Liga Árabe que rechazó condenar los acuerdos, la solidaridad automática de los países árabes con los palestinos ya no puede darse por sentada.

Según Momani, «la mayoría de gobiernos árabes, especialmente en los países del golfo Pérsico, se han vuelto nacionalistas, y priman el interés de su propio país, de manera que la causa palestina no es tan importante para la psicología colectiva en ellos como lo era en el pasado».

Tiempos duros para Irán

Desde el principio de su mandato, Trump decidió poner fin a la era de desescalada en las difíciles relaciones con Irán emprendida por su antecesor, Barack Obama.

También en esto Trump se alineó con las tesis israelíes.

Retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear, que ofrecía a Teherán levantar las sanciones internacionales a cambio de que aceptara supervisión internacional de su programa de energía atómica y ordenó el ataque que mató en Bagdad al general Qasem Soleimani, hombre clave en el Irán de los ayatolás, lo que provocó una peligrosa escalada entre ambos países.

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